Las hipótesis fundamentales de la Teoría Copernicana son:
- 1.- El mundo (universo) es esférico.
- 2.- La Tierra también es esférica.
- 3.- El movimiento de los cuerpos celestes es regular, circular y perpetuo o compuesto por movimientos circulares.
Se distinguen varios tipos de movimientos:
- 3.1.- Movimiento diurno: Causado por la rotación de la Tierra en 24 horas y no de todo el universo.
- 3.2.- Movimiento anual del Sol: Causado por la traslación de la Tierra alrededor del Sol en un año.
- 3.3.- Movimiento mensual de la Luna alrededor de la Tierra.
- 3.4.- Movimiento planetario: Causado por la composición del movimiento propio y el de la Tierra. La retrogradación del movimiento de los planetas no es más que aparente y no un movimiento verdadero, y es debido al movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol.
- 4.- El cielo es inmenso respecto a la magnitud de la Tierra.
- 5.- El orden de las órbitas celestes. Tras criticar el orden que la astronomía ptolemaica asignaba a los planetas, da el orden correcto de su alejamiento del Sol.
Es indudable que los 2000 años de teoría geocéntrica no acabaron repentinamente tras la publicación del libro de Copérnico, sino que la transición entre ambos sistemas fue gradual, gobernada por una necesidad social inspirada en los nuevos aires renacentistas y del Neoplatonismo que se respiraban.
Apesar de que Copérnico propuso una teoría nueva colocando al Sol en el centro del sistema planetario, su teoría sostenía que los planetas giraban alrededor del mismo en órbitas circulares, al igual que lo estipulaba el modelo geocéntrico de Ptolomeo, con la diferencia de que en el último el Sol orbitaba la Tierra. Por esta razón, si bien los cálculos matemáticos para predecir el movimientos de los astros se había simplificado notablemente con la teoría de Copérnico, éstos no arrojaban aún resultados exactos y precisaban de numerosas correcciones y combinaciones de círculos. No sería hasta 1609, cuando el atrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1630) reformuló la teoría, sugiriendo que la trayectoria de los planetas no era circular, sino elíptica, que se adquirió un grado de exactitud más preciso, através de cálculos astronómicos más simples.
En el modelo copernicano, el intervalo entre dos conjunciones superiores o inferiores, si el planeta es interior, y dos conjunciones u oposiciones, si el planeta es exterior, se llama periodo orbital. Desde la antigüedad, se conoce dicho periodo para todos los planetas. En dicho periodo sinódico se repiten las distintas configuraciones de los planetas.
Si bien no se puede considerar a Copérnico ni como descubridor del heliocentrismo ni como desarrolador verdadero de la teoría, sí cumplió una función crucial como inspirador para los científicos que le sucederían. La verdadera revolución aún habría de venir, cuando otros científicos como Galileo Galilei, Johannes Kepler o René Descartes ocasionasen sendos debates alrededor de este tema, los cuales llevarían a replantear la epistemología, la filosofía e incluso la teología. En efecto, fueron las observaciones de Galileo de los satélites jovianos las que constituyeron una prueba contundente que inclinaría la balanza a favor de la revolución copernicana.
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